El contrato de tu tarjeta de crédito tiene la información real que aplica a tu caso específico — no la tasa promocional que viste en la publicidad al momento de solicitarla.

Tu tasa personal, no la del producto anunciado

Es importante buscar la tasa de interés del producto en general, pero sobre todo, al momento de revisar tu contrato específico, ver qué tasa te asignaron a ti. Es posible que la tasa que el banco te asigne sea mayor a la del producto anunciado, porque te evaluó como un sujeto de crédito más riesgoso según tu perfil — el contrato firmado, no la publicidad general, es lo que realmente aplica a tu cuenta.

El CAT, el número que resume todo

El CAT (Costo Anual Total) es el indicador que mide el costo total que pagarás en un año por ese crédito, considerando todos los costos y gastos: la tasa de interés, comisiones, primas de seguros, e IVA. Es el número más útil para comparar tu producto contra otras opciones, más que la tasa de interés sola.

La cláusula de compensación

En los contratos bancarios existe una cláusula de compensación, a través de la cual la institución financiera puede recuperar un pago vencido de formas específicas detalladas en el propio contrato. Conocer esta cláusula te ayuda a entender qué puede hacer el banco exactamente si te atrasas en un pago.

Las condiciones de las promociones

Los bancos ofrecen promociones especiales —meses sin intereses, cashback, puntos— que están condicionadas a requisitos específicos. Revisar estas condiciones en el contrato, no solo en el anuncio de la promoción, evita sorpresas si no cumples algún requisito que no notaste inicialmente.

Si perdiste tu contrato

Puedes solicitarlo directamente en la sucursal de tu institución financiera, o consultarlo en el Registro de Contratos de Adhesión (RECA) en el sitio de CONDUSEF. También puedes revisar comparativos publicados por CONDUSEF y por el Banco de México (Banxico) para contrastar las condiciones de tu producto contra otras opciones del mercado.