Que un producto salga defectuoso después de comprarlo es frustrante, pero la Ley Federal de Protección al Consumidor te da derechos concretos que muchos proveedores no explican con claridad al momento de la venta.

La obligación del proveedor, desde el inicio

Conforme a la Ley Federal de Protección al Consumidor (LFPC), los proveedores tienen la obligación de respaldar la calidad, funcionamiento y seguridad de los productos que venden mediante una póliza de garantía por escrito, clara y precisa, donde deben especificarse su duración, alcance y el procedimiento para hacerla efectiva.

La duración mínima que la ley protege

La garantía no puede ser inferior a 90 días (3 meses) contados a partir de que te entregan el producto — esto es un piso legal, no una sugerencia. Un proveedor puede ofrecer más tiempo, pero nunca menos, sin importar lo que diga cualquier documento o política interna de la tienda.

Tus opciones si el producto falla dentro de ese plazo

Si un producto es defectuoso o no cumple con lo acordado, tienes derecho a exigir su reparación, su reemplazo, o la devolución del precio pagado — la elección es tuya como consumidor, no del proveedor. Ninguna tienda puede imponerte una sola opción (por ejemplo, obligarte a aceptar solo una reparación cuando tú prefieres la devolución de tu dinero).

Qué hacer si el proveedor se niega

Si un proveedor se niega a cumplir con la garantía pese a que está vigente y cumples con los requisitos, Profeco señala que puedes acudir directamente a la institución para recibir asesoría y apoyo. Profeco tiene la facultad de intervenir, conciliar entre tú y el proveedor, y defender formalmente tus derechos como consumidor si la negociación directa con la tienda no funciona.

Qué conservar para hacer valer tu garantía

Guarda siempre tu ticket o factura de compra, y la póliza de garantía por escrito que el proveedor está obligado a entregarte. Sin estos documentos, hacer valer tu reclamación —aunque tengas la razón— se vuelve considerablemente más difícil.